Nacho Llovet: “No hay que escoger entre los estudios y el deporte. Es cuestión de voluntad y querer hacer las dos cosas”

La Residencia Universitaria Burgo das Nacións, de la USC, finalizó su jornada acogiendo la tercera ponencia del ‘Ciclo de Charlas para Padres’ que impartió el jugador del Monbus Obradoiro, Nacho Llovet.

La sala en la que se impartió la charla se quedó pequeña ante la visita del pívot obradoirista, que conectó enseguida con los asistentes, desde los jugadores más pequeños a los seniors, así como con los padres y madres, al contar su experiencia sobre compaginar los estudios superiores y el deporte profesional.

Nacho Llovet quiso empezar dejando claro que “cuando eres un chaval y estás aprendiendo a jugar al baloncesto no puedes pensar que vas a ser profesional. Tienes que tener claro que el objetivo con el que todos soñamos es muy difícil y lo más importante en ese momento es ver el baloncesto como algo que nos gusta y con lo que disfrutamos, pero nunca presionarnos”.

El jugador catalán detalló la importancia del entorno familiar cuando surge la opción de jugar a un mayor nivel: “Mis padres me dijeron que era una gran oportunidad pero que no podía dejar los estudios. No es una etapa sencilla y hay momentos en que lo pasas mal, te metes presión, no tienes tiempo… Pero te apoyas en amigos y familiares y eso te da toda la energía. Lo importante es tener voluntad para organizarse y sacar tiempo para todo. Doy gracias a que mis padres me enseñaron esto. Tengo amigos a los que los padres presionaban y ninguno de ellos llegó a ser profesional porque en ese momento te frustras y pierdes el camino”.

La etapa universitaria llegó para Nacho y decidió estudiar Ingeniería: “Mantuve la misma mentalidad. Sacarme la carrera y seguir mejorando en el baloncesto. Fue una etapa mucho más difícil y tuve que organizar mi tiempo mucho mejor. Tuve un grupo de compañeros muy ambiciosos y eso me ayudó a empujar. Quedar con ellos para estudiar y ver que no se conformaban hizo que me motivase más en los estudios y también en el deporte. Tuve que ir menos a clase, pero seguí en buena dinámica. Mucha gente me decía que igual no podía seguir el ritmo y tuve dos opciones: matricularme en menos asignaturas o seguir con la dinámica. Opté por intentar la segunda porque siempre hay tiempo de frenar. Y fui capaz de hacerlo”.

“Por eso – continuó – creo que no hay que escoger entre los estudios y el deporte. Se puede, y debe, compaginar. Es cuestión de querer hacer las dos cosas porque es posible”.

El obradoirista terminó dando un consejo a todos, desde los más pequeños a los mayores: “Disfrutad del baloncesto y dadlo todo en cada entrenamiento. No penséis en meter más puntos o ser mejor que vuestros compañeros. Hacedlo lo mejor que podáis y que sea siempre en equipo”.

ARRIBA